The inverted pyramid of data journalism

Descubriendo el periodismo de datos. La Internet es una galaxia de información inimaginable.

Online Journalism Blog

I’ve been working for some time on picking apart the many processes which make up what we call data journalism. Indeed, if you read the chapter on data journalism (blogged draft) in my Online Journalism Handbook, or seen me speak on the subject, you’ll have seen my previous diagram that tries to explain those processes.

I’ve now revised that considerably, and what I’ve come up with bears some explanation. I’ve cheekily called it the inverted pyramid of data journalism, partly because it begins with a large amount of information which becomes increasingly focused as you drill down into it until you reach the point of communicating the results.

What’s more, I’ve also sketched out a second diagram that breaks down how data journalism stories are communicated – an area which I think has so far not been very widely explored. But that’s for a future post.

I’m…

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¿Se ha convertido el chisme en noticia?

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Tras la muerte de un jovencito a manos de la policía de Londres en 2011 se desataron cinco días de motines en la ciudad europea. Los ciudadanos fueron convocados a la calle a través de las redes sociales. Éstas también fueron el origen de rumores que ubicaban a los manifestantes incendiando la atracción turística conocida como el London Eye.

Mientras, la solemnidad de la Semana Santa 2013 fue interrumpida por la explosión en el Maratón de Boston. Tres personas resultaron muertas y otras centenares heridas. El mundo siguió, a través de las redes sociales y los medios tradicionales, la captura de los hermanos Tsarnaev, supuestos autores del atentado. El desarrollo de la noticia se vivió en Twitter. Las fotos capturadas por las víctimas y testigos fueron colgadas en el ciberespacio con calces falsos. Los rumores fueron reseñados como verdaderos en muchos medios de prensa.

Noticias espectaculares como éstas no ocurren todos los días; sí intentos de espectacularizar acontecimientos intrascendentes. “Un chisme puede convertirse en noticia a nivel global a través de la Internet”, aseguró el profesor de periodismo de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Mario Roche en del Conversatorio “La espectacularización de la noticia: El periodismo y el chisme” en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.

Hoy, la mayoría de los medios de comunicación periodísticos, reporteros y pseudo reporteros mantienen cuentas en las redes sociales de mayor auge. En ese espacio transmiten informaciones y hasta se desahogan. No obstante, las palabras de una figura pública tienen consecuencias más allá del botón de “tweet” o “post”. Sobre todo cuando se trata de información sin confirmar.

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Roche señaló que la diseminación de los rumores responde a la tempestividad informativa, es decir “la relación temporal oportuna entre la consumación de lo informado y su difusión periodística” (Caminos en Camacho, 2010, p. 54). Es la eterna carrera de quién lo dice primero. Publicar “y pedir perdón después”, señaló el educador.

Del rumor al chisme, un paso es

La televisión puertorriqueña acogió al chisme desde sus inicios en la década de 1950. Personajes como Mirta Silva, Charlie “Too Much” y más recientemente Antulio “Kobbo” Santa Rosa, con el desaparecido personaje de “La Comay”, han hecho uso del cotilleo para avanzar en las encuestas del horario estelar. La productora y presentadora del programa Lo sé todo de WAPA Televisión, Sandra Rodríguez Cotto criticó que los medios tradicionales hayan abandonado las noticias duras para reseñar notas del espectáculo en primera plana.

El foro sirvió para hacer diferencia entre los conceptos periodismo de espectáculo y espectacularización de la noticia. La prensa rosa por lo regular reseña acontecimientos relacionados a la farándula. En la mayoría de las ocasiones existe una maquinaria de relaciones públicas o publicidad que se encarga de preparar el escenario para que el artista se presente ante la prensa. Por otro lado, se espectaculariza la noticia televisiva cuando se añaden recursos al texto audio visual que tienen como propósito difuminar la frontera entre la información y la ficción o espectáculo (Imbert en Paniagua y Pellicier, 2010, p. 33).

En el medio televisivo la espectacularización es un mal necesario. Ciertos formatos y contenidos se valen de la modalidad debido a que las dinámicas de producción y mercado así lo requieren (Paniagua y Pellicier,  2010, p. 33). Sin embargo, a la hora de construir el texto, los noticiarios televisivos y los productores de contenidos audio visuales para prensa digital deben mantenerse fieles a los pilares del periodismo, la ética y la responsabilidad social.

El chisme y la espectacularización de la noticia están lejos de desaparecer de la pantalla chica, mucho menos de las redes sociales. Sobre los acontecimientos en el mundo del espectáculo, el periodista Juan Hernández dijo “no es que tengan valor noticioso, sino que se le otorgue el valor correcto”. De igual forma Roche llamó la atención a que la audiencia tiene el poder decisional sobre los contenidos. Siempre habrá personajes de la farándula que atraigan mayor tráfico de usuarios que la política, no obstante “el horizonte de las expectativas del público es muy amplio… dale Maripily pero también otros temas serios”, puntualizó.

Por: Yadira Nieves

Referencias

Camacho, I. (2010). La especialización en el periodismo: Formarse para informar. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones: Zamora, España.

Paniagua, J. & Pellicier, N. (2010). Alternativas a la espectacularización televisiva. Informativos para la televisión del espectáculo. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones: Zamora, España.

Sinergia entre lo nuevo y lo viejo: Las redes sociales y el periodismo

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Ante la oleada de los medios sociales, a puerta cerrada, directivos, editores y periodistas se rascan la cabeza para intentar desarrollar estrategias que les devuelvan su pertinencia. La academia, por su parte, procura comprender el nuevo ecosistema para preparar a los periodistas del mañana. Junto con la búsqueda de soluciones, poco a poco se va dominando la técnica. No obstante, los desaciertos continúan debido a que es casi imposible que el periodismo vaya a la velocidad de un tuit.

Esta encrucijada, en la que se encuentran tanto estudiosos, como profesionales y dueños de medios de comunicación, se vivió hace algunos siglos atrás con la aparición de la imprenta, recordó el profesor de la Universidad de Navarra, José Luis Orihuela. En un intento por arrojar luz sobre la disyuntiva el pasado sábado, el letrado ofreció la conferencia “Entre Gutenberg y Twitter: por qué la comunicación de masas se hizo social, y cómo afecta al periodismo”, en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico en San Juan. Con el advenimiento de la imprenta, los copistas en los monasterios vieron su mundo sacudido, pues ya no había que ser parte del clero para determinar qué obras se copiarían y distribuirían. “La imprenta se tornó viral,” bromeó el mantenedor del blog eCuaderno.

Eventualmente hubo un proceso de adaptación y el impreso se convirtió en la plataforma de comunicación más cotizada en los ámbitos religiosos y seculares. ¿Y después del libro qué? Una mirada a la evolución de la comunicación lleva del medio impreso, al cine, luego a la radio, televisión e Internet. El surgimiento de cada uno representó un vaticinio de muerte para la tecnología anterior. Sin embargo, hoy día cada una de estas plataformas sigue con vida. “Las sinergias consisten en que debemos pensar cómo funcionan las dinámicas entre lo nuevo y lo viejo. Lo nuevo no mata lo viejo, sino que lo complementa”, aseguró Orihuela. “Creímos que la música era vinil y nos dimos cuenta que no, que las noticias eran papel impreso y nos dimos cuenta que no”, explicó el profesor como prueba de que se gesta un proceso de convergencia.

Cada una de las tecnologías de comunicación trajo consigo grandes cambios. De acuerdo con Orihuela, cuando un medio es aceptado de manera masiva produce una transformación socio cultural (McLuhan, 1996). Como consecuencia, los productores de contenidos culturales deben adaptarse a los tiempos. Sin embargo, el periodismo parece anquilosarse en el pasado cuando insiste en regresar al modelo en el cual tenía la potestad de filtrar la información antes de publicarla. “Ahora, primero se publica y luego se filtra”, apuntó el educador.

Hoy, un ciudadano común posee las herramientas tecnológicas para comunicar a escala global sin intermediarios, resaltó Orihuela. Las teorías de agenda setting y gatekeepers, altamente estudiadas por los investigadores de la comunicación social, han dejado de ser relevantes. “Los medios han perdido la capacidad de gestionar en exclusiva el espacio de la comunicación pública,” reveló el profesor universitario dado que la Internet permite que la gente hable lo que quiera no lo que el medio paute.

“Aunque todos tienen la posibilidad de hacer comunicación pública, no todos son periodistas”, sentenció Orijuela. La esperanza del periodismo radica en comprender que el entorno actual es uno híperconectado y desintermediado. El medio como industria, hincado en un modelo jerárquico, ya no existe, “todos los actores pueden hacer comunicación pública cambiando la velocidad, alcance y la dirección de los flujos de información”, por consiguiente se viabiliza un modelo horizontal, aseguró el llamado gurú de las nuevas tecnologías.

Por otro lado, en esta etapa la Web 2.0 privilegia la participación. Cada uno de los usuarios se expone a un contenido para sostener conversaciones, aclaró Orihuela. Ese intercambio promueve, entonces, la creación de comunidades, dijo. El periodista que quiera mantenerse relevante debe estar al corriente de esas conversaciones en el ciberespacio. Lejos de repetirlas, el reportero las utilizará para desarrollar contenidos que refuercen las informaciones que surjan en torno al tema.

El nuevo escenario provoca que los periodistas y los medios de comunicación justifiquen su existencia pues “el sistema de producción y distribución de información es el que tiene todo el mundo”, advirtió el profesor de periodismo. Filtrar la información a través del rigor periodístico y hacer investigación son elementos que distinguen el ejercicio de la profesión de otros que simplemente comunican. Orihuela recomendó a los medios y periodistas especializarse, es decir aportar valor a lo que ya es tema de conversación en una comunidad. Para ello exhortó a los periodistas a visibilizarse creando un blog, así como cuentas de Twitter y Linkedin.

“¿Las escuelas debemos adaptarnos a la Industria? ¡Como si la Industria supiera a dónde va!”, ironizó el profesor. Exhortó a los programas de comunicación a iniciar los cambios, a sentar el estándar del periodismo. Son los propios egresados los que deben “crear los medios que le darán trabajo a sus compañeros”, puntualizó.

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El profesor Jose Luis Orihuela ofreció la conferencia magistral “Entre Gutenberg y Twitter: por qué la comunicación de masas se hizo social y cómo afecta el periodismo” en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico en agosto 2013.

Del aula a la sala de redacción: Escuelas de la profesión periodística

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Cuando descubrí que el periodismo era mi pasión, asumí mis estudios de bachillerato con entusiasmo. Pulir mis destrezas para la redacción, desarrollar el olfato periodístico y entender el compromiso social que reviste la profesión sólo sirvieron para enamorarme más del llamado cuarto poder. Mi sueño era trabajar en prensa escrita, a la uzanza de los reporteros que se observaban en las películas en blanco y negro. Habría un mar de documentos y libros sobre mi escritorio y yo estaría escribiendo frenéticamente frente a una computadora, café en mano, por supuesto. Así veía mi futuro. No obstante, cuando la oportunidad laboral tocó a mi puerta llegué a la redacción de un noticiario televisivo, totalmente desarmada.

El puesto de trabajo que me asignaron en enero 2002 llevaba el nombre de asistente de producción. Trabajaría seis días a la semana a siete dólares la hora. Mi trabajo principal consistiría en colaborar para redactar los libretos de distintas ediciones del informativo televisivo, así como traducir del inglés al español las informaciones que llegaban vía satélite. Instruirme en el lenguaje de la producción para televisión representó un reto, pero no fue imposible de conquistar. A lo largo de esa travesía aprendí a contar historias a la luz del vídeo, entendí que el trabajo en equipo es fundamental para el éxito de cualquier producción y viví las tensiones entre la empresa mediática y el periodismo responsable.

Este relato responde a la interrogante que planteó la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) durante su Primera Convención en San Juan. ¿Están en sintonía las Escuelas de Comunicaciones y de Periodismo con la realidad de nuestra profesión? El conversatorio reunió a representantes de la academia de todo el país en un intercambio que los enfrentó a los profesionales de la Industria.

“Los cambios tecnológicos no tienen freno”, resaltó David Colón, director asociado de Índice en GFR Media. En la autopista de la información, la Universidad reconoció que está varios kilómetros detrás de la profesión. Con el propósito de echar mano de las nuevas tecnologías los medios deben ser aliados de la academia y constantemente proveer espacios prácticos para los estudiantes. “La Universidad tiene que allegarse a la industria y vice versa”, acotó Ruth Hernández, directora del Departamento de Comunicaciones de la Universidad Interamericana en Bayamón. Hernández resaltó los beneficios de las alianzas establecidas con los medios para capacitar a los alumnos en las dinámicas de producción, un escenario que no experimentarán en el salón de clases.

Una de las principales quejas de la Industria sobre los egresados de los programas de comunicación es que carecen de cultura general y pensamiento crítico. A menudo los recién graduados poseen pobres destrezas de investigación y batallan con insertarse en la estructura y ética del trabajo periodístico, dijo Colón. Para subsanar la problemática, Julio Rivera Saniel, director de noticias de Radio Isla 1320, sugirió ampliar el espectro de los cursos de educación general pues esta generación domina la tecnología con cierta pericia. Conciente de los retos, La Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras apuesta a dotar a los futuros periodistas con un cuerpo de conocimiento multicultural así como capacitarlos sobre convergencia mediática, apuntó Jorge Santiago Pintor, director asociado de la Institución certificada por la Acrediting Council on Education in Journalism and Mass Communication (ACEJMC).

Se estudia periodismo para informar con verdad y justica, también para fiscalizar al gobierno y las empresas que sirven al publico, señaló Colón. Como consecuencia el profesional de los medios de comunicación debe ser una persona integral y ética, dispuesta a la autocrítica, resaltó por su parte Yomarie García de Jesús, directora Interina del Programa de Comunicaciones de la Universidad del Este. Este perfil se logra combinando la teoría y la experiencia, “tanto las salas de redacción como el aula son escuelas”, sentenció Milagros Acevedo, profesora de la Escuela de Comunicación de la UPR.

Por: Yadira Nieves Pizarro

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El conversatorio ¿Están en sintonía las Escuelas de Comunicaciones y de Periodismo con la realidad de nuestra profesión? se celebró el miércoles, 31 de julio de 2013 en la Primera Convención de Periodistas de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.