Sinergia entre lo nuevo y lo viejo: Las redes sociales y el periodismo

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Ante la oleada de los medios sociales, a puerta cerrada, directivos, editores y periodistas se rascan la cabeza para intentar desarrollar estrategias que les devuelvan su pertinencia. La academia, por su parte, procura comprender el nuevo ecosistema para preparar a los periodistas del mañana. Junto con la búsqueda de soluciones, poco a poco se va dominando la técnica. No obstante, los desaciertos continúan debido a que es casi imposible que el periodismo vaya a la velocidad de un tuit.

Esta encrucijada, en la que se encuentran tanto estudiosos, como profesionales y dueños de medios de comunicación, se vivió hace algunos siglos atrás con la aparición de la imprenta, recordó el profesor de la Universidad de Navarra, José Luis Orihuela. En un intento por arrojar luz sobre la disyuntiva el pasado sábado, el letrado ofreció la conferencia “Entre Gutenberg y Twitter: por qué la comunicación de masas se hizo social, y cómo afecta al periodismo”, en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico en San Juan. Con el advenimiento de la imprenta, los copistas en los monasterios vieron su mundo sacudido, pues ya no había que ser parte del clero para determinar qué obras se copiarían y distribuirían. “La imprenta se tornó viral,” bromeó el mantenedor del blog eCuaderno.

Eventualmente hubo un proceso de adaptación y el impreso se convirtió en la plataforma de comunicación más cotizada en los ámbitos religiosos y seculares. ¿Y después del libro qué? Una mirada a la evolución de la comunicación lleva del medio impreso, al cine, luego a la radio, televisión e Internet. El surgimiento de cada uno representó un vaticinio de muerte para la tecnología anterior. Sin embargo, hoy día cada una de estas plataformas sigue con vida. “Las sinergias consisten en que debemos pensar cómo funcionan las dinámicas entre lo nuevo y lo viejo. Lo nuevo no mata lo viejo, sino que lo complementa”, aseguró Orihuela. “Creímos que la música era vinil y nos dimos cuenta que no, que las noticias eran papel impreso y nos dimos cuenta que no”, explicó el profesor como prueba de que se gesta un proceso de convergencia.

Cada una de las tecnologías de comunicación trajo consigo grandes cambios. De acuerdo con Orihuela, cuando un medio es aceptado de manera masiva produce una transformación socio cultural (McLuhan, 1996). Como consecuencia, los productores de contenidos culturales deben adaptarse a los tiempos. Sin embargo, el periodismo parece anquilosarse en el pasado cuando insiste en regresar al modelo en el cual tenía la potestad de filtrar la información antes de publicarla. “Ahora, primero se publica y luego se filtra”, apuntó el educador.

Hoy, un ciudadano común posee las herramientas tecnológicas para comunicar a escala global sin intermediarios, resaltó Orihuela. Las teorías de agenda setting y gatekeepers, altamente estudiadas por los investigadores de la comunicación social, han dejado de ser relevantes. “Los medios han perdido la capacidad de gestionar en exclusiva el espacio de la comunicación pública,” reveló el profesor universitario dado que la Internet permite que la gente hable lo que quiera no lo que el medio paute.

“Aunque todos tienen la posibilidad de hacer comunicación pública, no todos son periodistas”, sentenció Orijuela. La esperanza del periodismo radica en comprender que el entorno actual es uno híperconectado y desintermediado. El medio como industria, hincado en un modelo jerárquico, ya no existe, “todos los actores pueden hacer comunicación pública cambiando la velocidad, alcance y la dirección de los flujos de información”, por consiguiente se viabiliza un modelo horizontal, aseguró el llamado gurú de las nuevas tecnologías.

Por otro lado, en esta etapa la Web 2.0 privilegia la participación. Cada uno de los usuarios se expone a un contenido para sostener conversaciones, aclaró Orihuela. Ese intercambio promueve, entonces, la creación de comunidades, dijo. El periodista que quiera mantenerse relevante debe estar al corriente de esas conversaciones en el ciberespacio. Lejos de repetirlas, el reportero las utilizará para desarrollar contenidos que refuercen las informaciones que surjan en torno al tema.

El nuevo escenario provoca que los periodistas y los medios de comunicación justifiquen su existencia pues “el sistema de producción y distribución de información es el que tiene todo el mundo”, advirtió el profesor de periodismo. Filtrar la información a través del rigor periodístico y hacer investigación son elementos que distinguen el ejercicio de la profesión de otros que simplemente comunican. Orihuela recomendó a los medios y periodistas especializarse, es decir aportar valor a lo que ya es tema de conversación en una comunidad. Para ello exhortó a los periodistas a visibilizarse creando un blog, así como cuentas de Twitter y Linkedin.

“¿Las escuelas debemos adaptarnos a la Industria? ¡Como si la Industria supiera a dónde va!”, ironizó el profesor. Exhortó a los programas de comunicación a iniciar los cambios, a sentar el estándar del periodismo. Son los propios egresados los que deben “crear los medios que le darán trabajo a sus compañeros”, puntualizó.

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El profesor Jose Luis Orihuela ofreció la conferencia magistral “Entre Gutenberg y Twitter: por qué la comunicación de masas se hizo social y cómo afecta el periodismo” en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico en agosto 2013.

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