¿Se ha convertido el chisme en noticia?

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Tras la muerte de un jovencito a manos de la policía de Londres en 2011 se desataron cinco días de motines en la ciudad europea. Los ciudadanos fueron convocados a la calle a través de las redes sociales. Éstas también fueron el origen de rumores que ubicaban a los manifestantes incendiando la atracción turística conocida como el London Eye.

Mientras, la solemnidad de la Semana Santa 2013 fue interrumpida por la explosión en el Maratón de Boston. Tres personas resultaron muertas y otras centenares heridas. El mundo siguió, a través de las redes sociales y los medios tradicionales, la captura de los hermanos Tsarnaev, supuestos autores del atentado. El desarrollo de la noticia se vivió en Twitter. Las fotos capturadas por las víctimas y testigos fueron colgadas en el ciberespacio con calces falsos. Los rumores fueron reseñados como verdaderos en muchos medios de prensa.

Noticias espectaculares como éstas no ocurren todos los días; sí intentos de espectacularizar acontecimientos intrascendentes. “Un chisme puede convertirse en noticia a nivel global a través de la Internet”, aseguró el profesor de periodismo de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Mario Roche en del Conversatorio “La espectacularización de la noticia: El periodismo y el chisme” en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.

Hoy, la mayoría de los medios de comunicación periodísticos, reporteros y pseudo reporteros mantienen cuentas en las redes sociales de mayor auge. En ese espacio transmiten informaciones y hasta se desahogan. No obstante, las palabras de una figura pública tienen consecuencias más allá del botón de “tweet” o “post”. Sobre todo cuando se trata de información sin confirmar.

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Roche señaló que la diseminación de los rumores responde a la tempestividad informativa, es decir “la relación temporal oportuna entre la consumación de lo informado y su difusión periodística” (Caminos en Camacho, 2010, p. 54). Es la eterna carrera de quién lo dice primero. Publicar “y pedir perdón después”, señaló el educador.

Del rumor al chisme, un paso es

La televisión puertorriqueña acogió al chisme desde sus inicios en la década de 1950. Personajes como Mirta Silva, Charlie “Too Much” y más recientemente Antulio “Kobbo” Santa Rosa, con el desaparecido personaje de “La Comay”, han hecho uso del cotilleo para avanzar en las encuestas del horario estelar. La productora y presentadora del programa Lo sé todo de WAPA Televisión, Sandra Rodríguez Cotto criticó que los medios tradicionales hayan abandonado las noticias duras para reseñar notas del espectáculo en primera plana.

El foro sirvió para hacer diferencia entre los conceptos periodismo de espectáculo y espectacularización de la noticia. La prensa rosa por lo regular reseña acontecimientos relacionados a la farándula. En la mayoría de las ocasiones existe una maquinaria de relaciones públicas o publicidad que se encarga de preparar el escenario para que el artista se presente ante la prensa. Por otro lado, se espectaculariza la noticia televisiva cuando se añaden recursos al texto audio visual que tienen como propósito difuminar la frontera entre la información y la ficción o espectáculo (Imbert en Paniagua y Pellicier, 2010, p. 33).

En el medio televisivo la espectacularización es un mal necesario. Ciertos formatos y contenidos se valen de la modalidad debido a que las dinámicas de producción y mercado así lo requieren (Paniagua y Pellicier,  2010, p. 33). Sin embargo, a la hora de construir el texto, los noticiarios televisivos y los productores de contenidos audio visuales para prensa digital deben mantenerse fieles a los pilares del periodismo, la ética y la responsabilidad social.

El chisme y la espectacularización de la noticia están lejos de desaparecer de la pantalla chica, mucho menos de las redes sociales. Sobre los acontecimientos en el mundo del espectáculo, el periodista Juan Hernández dijo “no es que tengan valor noticioso, sino que se le otorgue el valor correcto”. De igual forma Roche llamó la atención a que la audiencia tiene el poder decisional sobre los contenidos. Siempre habrá personajes de la farándula que atraigan mayor tráfico de usuarios que la política, no obstante “el horizonte de las expectativas del público es muy amplio… dale Maripily pero también otros temas serios”, puntualizó.

Por: Yadira Nieves

Referencias

Camacho, I. (2010). La especialización en el periodismo: Formarse para informar. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones: Zamora, España.

Paniagua, J. & Pellicier, N. (2010). Alternativas a la espectacularización televisiva. Informativos para la televisión del espectáculo. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones: Zamora, España.

Ratings… poner el oído en tierra

64 por ciento de la población puertorriqueña contrata con televisión por cable o satélite. Aún así la escasa programación local tiene buena acogida entre los televidentes.

¡Somos número uno!

A menudo se escucha la consigna de labios de la emblemática Comay, personaje principal de un programa de chismes en Puerto Rico llamado Súper X-clusivo, seguida de una música de fanfarria. Y no es para menos, la industria de la televisión descansa en los “ratings” para medir la acogida de su oferta entre la audiencia.

La alta gerencia de las televisoras, productores y talento, todos asumen los datos de la encuesta como si fuese una especie de profecía que augura el declive o éxito de un programa. No obstante, por lo bajo siempre se ha cuestionado la representatividad de los estudios para estimar las audiencias. Con el propósito de disipar las dudas e interpretar alguna de la data más reciente ejecutivos de Nielsen Media sostuvieron un conversatorio con periodistas en la asamblea anual de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) ayer en el Taller de Fotoperiodismo en San Juan.

Quién determina cuál es número uno

En abril de 2010 Nielsen Puerto Rico obtuvo el auspicio de los principales canales de televisión para realizar estudios de mediciones de audiencias. La firma de investigación de mercados acordó con Telemundo, WAPA TV y Univisión fiscalizar el consumo de programación televisiva de al menos 500 familias. De acuerdo con Víctor Vázquez, director ejecutivo de medios en Nielsen Puerto Rico, la compañía sigue una estricta metodología que recopila, diariamente, la sintonía de todos los programas, disponibles a través de antena o subscripción por pago. La selección de los hogares que conforman el Puerto Rico People Meter (PRPM) se escogió al azar en 76 de los 78 municipios del archipiélago. Vieques y Culebra no están incluidos en la muestra.

Cada una de las personas que accede a participar en el estudio debe ingresar un código cuando observa la novela o noticiario de su predilección. Todos los días, durante tres años, esa información es recogida por un metro y reinterpretada individualmente por cada uno de los canales de televisión. René Amado Figueroa, ejecutivo de cuenta Sénior de Nielsen Puerto Rico, explicó que en 36 meses la compañía puede trazar un patrón de consumo, una información vital para programadores, publicistas y profesionales de la industria de mercadeo. Esta práctica también contribuye a mantener la muestra fresca.

Este proceso se traduce en la unidad de medición que tanto saborean los trabajadores de nuestra televisión, el “rating”. Vázquez indicó que un rating es igual a un punto porcentual de la audiencia. Es decir, si la novela de las siete en Telemundo obtuvo 14 puntos de “rating”, el 14 por ciento de la población de 500 encuestados estaba sintonizado al canal dos. Los ejecutivos de Nielsen Puerto Rico defendieron el hecho de que 500 hogares son representativos de una población de 3.5 millones de habitantes al resaltar que en la ciudad de Nueva York, con 8 millones de habitantes, esta misma compañía evalúa 1,100 familias.

Patrón de consumo

Las encuestas de Nielsen, correspondientes al periodo entre enero y mayo 2011, derribaron algunos mitos en torno a la solidez de la televisión puertorriqueña ante la embestida de los servicios de subscripción por pago. Según datos de la firma encuestadora casi el 64 por ciento de la población contrata con televisión por cable o satélite. En promedio el boricua observa televisión durante cuatro horas diarias, escogiendo entre un abanico de 79 canales. A pesar de ello casi el 60 por ciento de los televidentes sintonizan los canales locales durante la franja estelar que se ubica entre cinco y 11 de la noche.

Este patrón de consumo podría interpretarse como un espaldarazo a la moribunda industria televisiva local. Aunque las novelas cuentan con un gran respaldo, los noticiarios y programas de variedades, tales como Súper X-clusivo, Dando Candela, entre otros programas producidos localmente, resultan favorecidos en las encuestas. Las informaciones de actualidad y los especiales permiten a Telemundo, WAPA TV y Univisión acaparar un público que por lo regular disfruta de televisión por paga, resaltó Figueroa.

Ante este panorama, surgen varias preguntas: ¿Responde la fuga de audiencia a canales estadounidenses, latinoamericanos y europeos a la falta de contenido? ¿Habrá mercado para una propuesta criolla novedosa? Si los directivos de los principales canales de televisión realmente responden a los “ratings”, es tiempo de poner el oído en tierra.

Yadira G. Nieves Pizarro, MA
Profesora
Departamento de Comunicación
Recinto de Bayamón
Universidad Interamericana

Referencias:

Vázquez, V. & Figueroa, R. (julio, 2011). Impacto del estudio de mediciones de audiencia en los noticiarios televisivos. Conversatorio en la asamblea anual de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico.